Method

Aclaraciones sobre el método de trabajo

Antes de fabricar conviene dejar por escrito qué se entiende por cada cosa. Estas son las definiciones y los límites con los que trabajamos en el taller, para que no queden dudas cuando llega el momento de aprobar el presupuesto.

Qué significa "a medida"

No es un tamaño estándar recortado. Cada pieza se confecciona según el ancho y la altura reales del hueco, el tipo de soporte elegido y el ambiente donde va. Por eso la medición en el domicilio es el punto de partida y no un paso opcional.

El cálculo del ancho de tela

El ancho no se decide por gusto: depende del fruncido que se busca, del solapamiento sobre la pared y del tipo de riel. Si el objetivo es oscurecer, ese margen lateral suma centímetros que no se ven en un boceto rápido. Lo definimos antes de cerrar la orden.

Presupuesto antes de fabricar

El presupuesto se entrega con las definiciones ya tomadas: sistema, tela, soporte y medidas. No es una estimación abierta. Una vez aprobado, no se agregan ítems que no estuvieran conversados durante la visita de medición.

Qué no incluye el método

No trabajamos con medidas tomadas por terceros ni con telas aportadas por el cliente, porque el resultado depende del conjunto. Tampoco prometemos plazos que no se puedan coordinar: la instalación se agenda dentro de la semana, según disponibilidad real.

Sobre la asesoría por ambiente

La recomendación de sistema no es una preferencia personal del taller. Se apoya en el uso concreto del espacio: luz que entra, humedad, limpieza y tipo de ventana. Un dormitorio, una cocina y un living con ventanal grande no piden lo mismo, y esa diferencia es la que ordena todo el método.

Cómo se decide cada solución antes de cortar la tela

No hay una persiana que sirva para toda la casa. El criterio del taller se ordena en cuatro momentos de trabajo: primero se entiende el ambiente, después se elige el sistema, luego se calcula el ancho de tela y recién entonces se pasa a la confección. La medición en el domicilio es sin cargo y es la instancia donde el método se ajusta al caso real.

  1. Paso uno

    Leer el ambiente antes que el catálogo

    Un dormitorio, una cocina y un living con ventanal grande no piden lo mismo. En el dormitorio pesa la luz de la mañana; en la cocina, la humedad y la grasa; en un living amplio, la caída de la tela y el fruncido. Antes de hablar de telas o colores, se define qué tiene que resolver esa ventana en el uso diario.

  2. Paso dos

    Elegir el sistema según el uso

    Con el ambiente claro, se compara entre enrollar, blackout, veneciana de aluminio, panel japonés, cortina de tela con riel oculto o toldo para balcón y galería. La elección depende de cuánta luz se quiere regular, cuánto mantenimiento se está dispuesto a hacer y si la ventana es un paño fijo o una puerta balcón. Cada sistema tiene su lógica y su límite.

  3. Paso tres

    Calcular el ancho de tela necesario

    Es el punto donde más se nota si el cálculo quedó corto. El ancho de tela no es igual al ancho de la ventana: cambia según el tipo de soporte, el margen de solapamiento sobre la pared y cuánto fruncido se busca. En un ventanal grande del living, ese número define si la cortina cierra bien o queda tirante. Por eso se mide en el domicilio y no sobre un boceto.

  4. Paso cuatro

    Presupuesto claro antes de fabricar

    Con el sistema elegido y el ancho definido, se entrega un presupuesto antes de cortar tela o pedir perfiles. Ahí quedan escritos el tipo de soporte, las medidas y el alcance del trabajo, para que no aparezcan sorpresas en la colocación. La instalación se coordina dentro de la semana, una vez confirmado el pedido.

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