Guía del taller
Cómo elegir el ancho de tela para un ventanal grande del living
Medir bien antes de fabricar evita pliegues apretados y cortinas que no cierran.
Un ventanal amplio en el living es el caso donde más se nota si el ancho de tela quedó corto. No alcanza con medir el vidrio de lado a lado: hay que decidir primero cómo va a colgarse la cortina, porque un riel oculto, un barral a la vista y un sistema de enrollar piden cálculos distintos. Si esa definición queda para el final, el ancho se cierra sobre un supuesto y después aparecen los pliegues apretados o los huecos por donde entra la luz.
Antes de fabricar conviene responder tres preguntas. Primero, si la cortina va a cubrir solo el vano o también parte de la pared a los costados. Segundo, si el objetivo es oscurecer el ambiente o filtrar la luz sin cerrarlo del todo. Tercero, qué tela se va a usar, porque una tela pesada y una liviana no se pliegan igual sobre el mismo ancho. Con esas respuestas claras, el margen para el fruncido deja de ser un número al azar.
En la visita de medición se revisa hacia dónde abre la ventana, cuánto espacio libre hay a cada lado y qué tipo de soporte admite la pared o el cielorraso. En cortinas de tela con riel oculto, la tela necesita guardarse al plegarse y ese espacio también cuenta. En sistemas de enrollar o blackout, el ancho se ajusta al soporte y al mecanismo, no al revés. Por eso el orden correcto es definir el sistema, después la tela y recién entonces cerrar el ancho final.
Si el living busca oscurecerse, el solapamiento sobre la pared suma centímetros que no aparecen en un boceto rápido. Esos centímetros son los que evitan la franja de luz en los bordes. En cambio, cuando la idea es que la luz entre filtrada, alcanza con cubrir el vano y dejar que la tela caiga limpia. Ninguna de las dos opciones es mejor que la otra: dependen del uso real del ambiente y de la orientación de la ventana.